¿Y el Cartero?

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Reflexiones

Un joven cartero toca mi puerta.

-Hola, vengo a dejar un paquete. ¿Es usted Catalina Maldonado?

-Sí, muchas gracias.

Me quedo pensando. ¿Y el cartero?, repito, ¿y el Cartero? Quizá el Cartero no trabaja hoy, quizás está de vacaciones.

Ensimismada sigo mi vida, tal cual. Combatiendo contra las ansiedad que todos y todas desarrollamos encerrados en nuestras casas, debido a la pandemia.

Pasa el tiempo y me entero de que el Cartero falleció. Un día, escucho bocinas y me avisan de que lo están despidiendo. Pegaron globos en la calle, bailaron un pie de cueca en su nombre. El cortejo fue escoltado por la mirada atenta de sus vecinos, vecinas y deudos.

¿Y el Cartero?, ya no lo veré. No más. 

¿Y ese saludo amable?

¿Y esa sonrisa sincera?

No más.

Según lo que me comentaron, al parecer se contagió de COVID-19. Esa enfermedad que ha cobrado la vida de miles de personas.

Su ausencia marca su presencia. ¿Por qué no lo valoré antes?, ¿por qué ahora me pregunto quién es él?

Mario Astudillo, mayor de 65 años. Un hombre amable, espíritu escaso en estos tiempos. Siempre con una sonrisa en su rostro, atento y cordial. Tenía la costumbre de regalar una linda tarjeta para desear feliz navidad.

Don Mario Astudillo sabía quién eras, conocía a sus receptores de documentos, paquetes y otros envíos. Todo llegaba en excelentes condiciones. Un hombre que desarrollaba su labor con dedicación.

Últimamente, Don Mario se preocupaba de desinfectar cada paquete que entregaba para evitar propagar la terrible enfermedad que, al parecer, contó rápidamente sus días. ¿Qué habrá pasado?, ¿por qué Correos de Chile lo mantenía en sus labores pese a su edad?

Hoy, en septiembre a un mes de su fallecimiento, quiero dejar un humilde testimonio del dolor de su partida. Como yo, quizás otras personas se vieron golpeadas con esta noticia y aún más, con la horrible sensación de no valorar a tiempo a quienes nos ayudan a vivir mejor. 

Don Mario, mi Cartero, nuestro Cartero. Quiero decirte que siempre te recordaré. Gracias infinitas por haber marcado tu existencia a través de tu forma de ser, nutrida de aprecio y amor.

Aunque nunca te lo podré decir, gracias por darme esta tremenda lección de vida.

Adiós, Cartero.

Profa Cata

2 comments

  1. Fernanda

    Se me callerron las lágrimas cuando leí esto, soy la hija de de él, agradezco infinitamente sus bellas palabras y recordarlo con tanto cariño me emociona.. Espero siempre lo recuerden. Gracias.

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